Don Garber, comisionado de la Mayor Soccer Ligue, tomó asiento en la única silla ubicada detrás de la extensa mesa que sostenía la maraña de micrófonos y dio comienzo a la conferencia de prensa. La pequeña sala se encontraba abarrotada de resporteros y dejaba entrever, a simple vista, dos cosas: el soccer es un deporte en pleno crecimiento en los estados unidos y el organizador de esta conferencia es un verdadero imbécil por no buscar un lugar más amplio.
–Todos los que formamos parte de la MSL estamos trabajando más que nunca para llegar a ser una de las mejores ligas de soccer del planeta. ¡No, me corrijo, la mejor liga de soccer del maldito planeta!” –Anunció Don Garber.
–De hecho, ya lo somos, señor.” –Dijo un reportero del principal diario de Wisconsin.
–Esa es la actitud que necesitamos –respondió el comisionado mientras golpeaba la mesa emocionado–, pero hay que admitir que existen algunas ligas que están en un mejor nivel…
–No, señor, digo que somos la mejor liga de soccer del planeta –añadió el mismo reportero- porque somos la única, el resto juegan al fútbol.
–A eso me refiero, nadie nos toma en serio. Ni siquiera nuestros propios reporteros –continuó, enfurecido, Don Garber–. Ha llegado el momento de poner los puntos sobre las ies, las jotas y las ues, en caso de ser necesaria una diéresis. Ha llegado el momento de poner en marcha un plan infalible que hará que dejemos de ser el hazmerreír de este gran deporte.
–¿Acusarán a Brasil de poseer armas de destrucción masiva, lo invadirán y le robarán a todos sus jugadores de soccer? –Preguntó uno de los reporteros.
–¿Traerán un jugador lindo y marketinero, a pesar de que sea un desastre dentro del campo de juego? –Indagó otro.
-No, lo de Brasil es el plan B y lo segundo, ya lo intentamos con Beckham pero no dio resultado –aclaró el comisionado al tiempo que abría un portafolios de cuero negro para sacar un sobre tamaño oficio que blandía de un lado a otro–. En este sobre tengo un contrato multimillonario para que firme el mejor jugador de soccer del mundo para venir a jugar a la MSL.
El grupo de reporteros se puso de pie y comenzó buscar respuestas.
–¡¿Es Lionel Messi?! –Preguntó un reportero a los gritos.
–¿En algún momento traerán el endemoniado catering a esta maldita conferencia de prensa? –Rugió una voz oculta en el tumulto.
–¿Es Cristiano Ronaldo? –Quiso saber otro.
–¡Aunque sea unos sándwiches de mantequilla de maní y jalea de fresa, con mil demonios! –Volvió a aullar la anónima voz.
–El jugador en cuestión es… –dijo Don Garber, dando una pausa para generar suspenso entre muchedumbre– José “El Pepe” Sand.
–¿Y cómo llegó a la conclusión de que Sand es el mejor jugador del mundo? –Preguntaron varios reporteros al unísono.
–Hice un estudio de mercado –respondió el comisionado–. Bueno, en realidad googlié “El mejor jugador de soccer del mundo” y me salió el nombre de este jugador argentino.
–Pero su plan es… –dijo un reportero que tomó la voz de mando cuando todo el resto de la sala quedo en completo silencio– es… brillante. Simplemente brillante.
La conferencia de prensa finalizó con una ensordecedora catarata de aplausos y varios reporteros derramando unas cuantas lágrimas de felicidad.